Nota del editor: El presente Texto Previo para Ciudad del Cabo 2010 fue escrito por Patrick Fung como una reseña del tema a debatirse en la sesión plenaria matutina sobre “Asociarse en el cuerpo de Cristo hacia un nuevo equilibrio global”. Los comentarios a este texto realizados a través de la Conversación Global de Lausana serán remitidos al autor y a otras personas para ayudar a dar forma a sus presentaciones finales en el Congreso.

Me han pedido que abordara el tema “Asociarse en el cuerpo de Cristo hacia un nuevo equilibrio global” en este Congreso de Lausana. Pero me enfrento a un problema fundamental. He luchado con el título. Cuanto más reflexiono sobre el tema, más me convenzo de que “hacia un nuevo equilibrio global” podría ser un título inadecuado. Luché con la palabra “equilibrio”. Es una palabra interesante. Significa la condición de un sistema donde hay un balance entre influencias competidoras. El equilibrio da a entender que buscamos igualar las intensidades de diferentes fuerzas. Este título parece sugerir que el equilibrio global sería nuestra meta suprema y final.

1.La misión de Dios: ¿Buscar el equilibrio global o la evangelización mundial?

Puedo entender por qué el Congreso de Lausana querría poner el énfasis en “un nuevo equilibrio global”. Esto podría no ser irrelevante, ya que los participantes de algunas partes del mundo pueden tener mucho poder –sea de naturaleza financiera, organizacional o política– mientras que otros pueden tener muy poco poder. Mientras que Samuel Escobar ha argumentado apasionadamente que “las tareas misioneras y teológicas tienen una dimensión global en la que no tienen cabida ni el imperialismo ni el provincialismo”(1), se ha dicho que casi un millón de personas salen en misiones de corto plazo cada año, principalmente de los países ricos de Occidente.(2) “[Un] aspecto frecuentemente negativo de una misión de corto plazo es que las personas de Occidente a menudo damos la impresión de que nuestra riqueza es el secreto para ayudar a las personas a entrar en una buena relación con Dios”. (3)

El centro de gravedad numérico en términos de crecimiento cristiano se ha desplazado hacia el Sur Global, mientras que el centro de gravedad fiscal permanece en el Norte Global, aunque esto podría estar cambiando. El concepto y la práctica de los “poderosos” que traen las buenas nuevas a los “impotentes” ha sido cuestionado justificadamente.

El poder de Dios

En primer lugar, el concepto bíblico de misión NO tiene que ver principal ni particularmente con el balance de poder ni con el equilibrio. Tiene que ver con el poder de Dios dado a su pueblo a través de Su Espíritu al anunciar a Cristo. En todo caso, se trata del desequilibrio de poder: el poder de Dios sobre su pueblo, los creyentes, quienes son los receptores de Su poder. Tiene que ver con el poder soberano de Dios que nos impulsa a salir al mundo para testificar osadamente de Cristo. La iglesia primitiva, si bien parecía no tener poder, reconocía el gobierno soberano de Dios y el poder de Dios en la vida de los discípulos (Hechos 4:24-31). El poder de Dios no depende del equilibrio de los recursos. Como hemos aprendido, la difusión del evangelio en el período de la iglesia primitiva no dependía de líderes carismáticos ni de grandes estrategias de la iglesia establecida de Jerusalén, sino de las personas sin nombre, “sin poder”, que reconocían el señorío de Cristo y experimentaban el poder del Espíritu (Hechos 11:19).

La misión de Dios

En segundo lugar, la asociación en el cuerpo de Cristo debe, en última instancia, realzar la evangelización mundial, no el equilibrio global. Me alegro que las siglas CLEM signifiquen Congreso de Lausana para la Evangelización Mundial y no Congreso de Lausana para el Equilibrio Mundial. Lindsay Brown, en su carta sobre el Tercer Congreso de Lausana, exhortaba a las iglesias de todo el mundo: “Por favor ayúdennos con sus oraciones. Nuestra meta en todos los aspectos del Congreso es fortalecer a la iglesia para que cumpla el mandamiento final de Cristo sobre la tierra, que nunca ha sido rescindido: hacer discípulos a todas las naciones”. Hacer discípulos a todas las naciones debe ser nuestra meta urgente y suprema al asociarnos en el cuerpo de Cristo. Nuestra energía debe ser usada principalmente para la tarea urgente de hacer que “el evangelio sea predicado antes a todas las naciones” (Marcos 13:10).

Los recursos de Dios

En tercer lugar, si bien un mejor estado de equilibro evitará la tendencia a la dependencia, el concepto bíblico de la asociación en el cuerpo de Cristo debe ser la interdependencia. La iglesia de Antioquía (que era más joven) decidió brindar ayuda para los hermanos que vivían en Judea, la empobrecida iglesia de Jerusalén, cada uno conforme a lo que tenía (Hechos 11:29). La generosidad era una forma de vida para los primeros cristianos. Se requiere tanto de la disposición para dar como de la humildad para recibir. Sin embargo, dar en exceso y recibir en exceso a menudo perjudican la obra de Dios. (4) Un pastor de China me dijo una vez: “No necesitamos dinero de Occidente. El dinero dividirá a la iglesia en China”. Es muy alentador saber que un grupo de participantes del Mundo Mayoritario que asiste a este Congreso de Lausana ha pedido al Congreso que no los patrocine para que los recursos puedan ser dirigidos a otros que tienen necesidad.

Al realizar la misión de Dios, la unidad es más importante que el equilibrio.

Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos (Hechos 4:32-33).

Aquí vemos a los discípulos que testifican osadamente con el poder de Dios y comparten generosamente con los recursos de Dios. Cada vez más, los recursos para la misión de Dios no serán canalizados desde Occidente al resto sino también “de cualquier parte a cualquier parte”.(5) Vendrá el tiempo cuando las iglesias del Sur Global o del Mundo Mayoritario contribuirán significativamente a la evangelización mundial. El equilibrio nunca eliminará la comparación y la competitividad. Sin embargo, la unidad con un solo corazón y mente bajo el señorío de Cristo producirá un compartir sacrificialmente los recursos de Dios para la evangelización mundial.

2. El propósito redentor de Dios: La reconciliación como la base de nuestra asociación

El llamado a la reconciliación

Cuando leí por primera vez el libro de John Stott God’s New Society – The Message of Ephesians [La nueva sociedad de Dios – El mensaje de Efesios], allá por el año 1979, me impactó esta profunda declaración en el prefacio: “Por el bien de la gloria de Dios y la evangelización del mundo, nada es más importante que la iglesia sea, y sea vista como, la nueva sociedad [comunidad] de Dios”. Esta nueva comunidad está caracterizada por la reconciliación: reconciliación con Dios y reconciliación de unos con otros. Cristo ha destruido la barrera, el muro divisor de la hostilidad (Efesios 2:14). Cristo crucificado ha traído a la existencia nada menos que una raza humana nueva y unida, unida en sí misma y unida a su Creador.(6) El cristianismo no es internacional, sino supranacional.(7) La nueva comunidad de Dios siempre trascenderá las barreras raciales, lingüísticas y nacionales en la medida que refleje la naturaleza del reino de Cristo.

Por lo tanto, la reconciliación es el fundamento de toda asociación cristiana. La reconciliación debe ocurrir no sólo entre grupos étnicos, sino también entre generaciones, entre los ancianos y los jóvenes, y entre géneros. Porque el Espíritu de Dios ha sido derramado sobre todos los pueblos. La nueva comunidad de Dios incluye a personas de Occidente y de Oriente, del Norte y del Sur, a hijos e hijas, a jóvenes y ancianos, a hombres y mujeres (Hechos 2:17). Toda generación debe a la siguiente generación un compromiso de acompañarla en el viaje y asociarse con ella para cumplir el propósito de Dios (Hechos 13:36).

Cuando reflexiono sobre la naturaleza de la nueva comunidad de Dios, no puedo evitar pensar en hermanos y hermanas a los que, debido a su trasfondo étnico, se les enseñó a ser enemigos de otras personas debido a conflictos políticos y raciales. Sin embargo, el poder de la cruz ha reunido a quienes estaban alienados entre sí para ser unidos a Cristo. Hoy, muchos que alguna vez fueron enemigos están sirviendo juntos en los campos misioneros, proclamando el mensaje de reconciliación. Chinos están llevando el evangelio a los japoneses y japoneses están compartiendo su fe con los chinos. Es como si los pecados de agresión y hostilidad del pasado fueron clavados a la cruz. Recientemente, una cristiana japonesa asignó sus bienes en su testamento para el ministerio del evangelio entre el pueblo chino. El mensaje de reconciliación debe ser vivido en forma práctica por la nueva comunidad de Dios, algo que el mundo fragmentado necesita ver. Un miembro de primer nivel del partido comunista me dijo una vez: “Si nosotros los comunistas pudiésemos amarnos realmente unos a otros como lo hacen los cristianos, nuestra sociedad sería transformada completamente”.

El llamado a “morir al yo”        

La reconciliación es una posición que Cristo ha logrado para nosotros a través de la cruz. Somos reconciliados con Dios. Pero también sabemos que, en nuestras fallas y debilidades humanas, la reconciliación entre nosotros a veces no es evidente; en consecuencia, la asociación se vuelve imposible. Sin embargo, el fundamento de toda asociación cristiana es la reconciliación, y el fundamento de la reconciliación es la cruz. La cruz simboliza la muerte del yo –la muerte a nuestros propios derechos– tal como hizo Cristo.

La Rebelión de los Boxeadores en China, en 1900, nunca será olvidada. Hubo misioneros asesinados y fueron incendiados centros misioneros. Miles de creyentes chinos perdieron sus vidas. La Misión Interior de China (China Inland Mission) sufrió fuertes pérdidas durante esa rebelión, con 58 misioneros y 22 niños asesinados. Fue en la provincia de Shanxi donde la violencia de los Boxeadores alcanzó su punto máximo, con la mayor cantidad de bajas. Cuando finalmente acabó la Rebelión de los Boxeadores y se ofrecieron indemnizaciones, fue una sorpresa para el gobierno chino así como para las potencias extranjeras que la Misión rehusó recibir compensación alguna.

El 11 de octubre de 1901 el gobernador de Shanxi promulgó un edicto. Aparecieron carteles en todos los lugares donde la Misión había trabajado y sufrido a lo largo de la provincia de Shanxi. Cada cartel decía:

La Misión, al reconstruir estas iglesias con sus propios fondos, busca cumplir el mandato del Salvador del Mundo, de que todos los hombres amen a sus prójimos como a sí mismos. Yo, el Gobernador, encomiendo a todos ustedes, la aristocracia, los eruditos, el ejército y el pueblo, los que son padres, que exhorten a sus hijos y los que son hijos mayores que exhorten a sus hermanos menores, para que tengan presente el ejemplo del pastor Hoste [y la Misión Interior de China], que es capaz de abstenerse y de perdonar según lo que les enseñó Jesús… firmado por el Gobernador de Shanxi (CIM 1902:33, 36).

En el pasado, los misioneros demostraban una “muerte” del yo en la proclamación del evangelio.

[…] en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas (2 Corintios 8:2-3).

De forma similar, el modelo bíblico de asociación cristiana no es un modelo de “ganador-ganador”, como promueve el mundo, sino siempre de una asociación sacrificial.

3.El gobierno soberano de Dios: El peligro del orgullo y la autocompasión

Vientos de cambio

La Conferencia de Edimburgo de 1910 es considerada frecuentemente como el momento determinante del moderno movimiento misionero occidental, con una importancia que marcó una época. La conferencia mostró una fuerza y un compromiso muy fuertes para llevar el evangelio a la totalidad del mundo no cristiano. El período de la década de 1910 coincidió también con nuevas posibilidades debido a los avances tecnológicos del mundo industrial occidental. El progreso tecnológico fue aclamado como la gran ayuda para difundir el evangelio en todo el mundo.(8) Sin embargo, los delegados eran por gran mayoría cristianos de los países de Occidente, principalmente británicos y estadounidenses (1000), con una pequeña minoría (170) de Europa continental. Muy pocos vinieron de las iglesias más jóvenes de Asia.(9) No hubo participantes de América Latina ni de África. Y los participantes eran principalmente varones.

Es alentador ver que el cuadro es muy diferente hoy. Existen informes que señalan que Corea ha enviado más de 20.000 misioneros transculturales a más de 160 países.(10) Con una población cristiana de más de 70 millones de personas, hay una preocupación creciente por la evangelización mundial de parte de la iglesia en China. Más de la mitad de los delegados a este Tercer Congreso de Lausana son del Mundo Mayoritario. Muchos estudiosos, incluyendo Philip Jenkins, subrayan el desplazamiento de poder, de las iglesias de Occidente a las que están al sur del Ecuador. (11)

Si bien me alegro por el crecimiento del movimiento misionero asiático, tengo una inquietud que me persigue. Hay una idea que circula entre los cristianos chinos de que la misión del siglo XXI o la misión del próximo siglo pertenecen a los asiáticos o a los chinos. A veces, hasta los cristianos de Occidente estimulan la confianza de nuestros hermanos y hermanas asiáticos promoviendo este concepto, que lamentablemente es dañino para nosotros. No niego la riqueza y los tremendos recursos con los que Dios ha bendecido a muchos de los países asiáticos, incluida China. Sin embargo, me preocupa que nosotros, como asiáticos, podamos estar repitiendo el mismo error que nuestros hermanos occidentales pueden haber cometido en el pasado: hacer equivaler el poder económico y político con los avances en la difusión del evangelio. Seguimos reforzando el concepto que la difusión del evangelio siempre es desde los poderosos a los impotentes, desde los que tienen a los que no tienen. Hay un sentido de triunfalismo asiático que me pone nervioso.

Vientos de Dios

Los primeros cristianos reconocieron una verdad fundamental en la difusión del evangelio, a saber, el gobierno soberano de Dios (Hechos 4:25). Nuestro Señor soberano es el que está en control de la historia, el Señor de todos los poderes políticos y el que determina nuestros tiempos. El Altísimo es soberano sobre los reinos de hombres y los da a quien Él desea (Daniel 4:25). Ningún grupo étnico o nación puede reclamar el privilegio exclusivo de ser los que completarán la gran comisión. Tenemos que reconocer que en la Biblia, el Señor llegó a usar a Faraón y a Nabucodonosor para cumplir Su propósito. Él hace como Él quiere.

Dios, por su gracia soberana, ha creado en Cristo una nueva comunidad espiritual de todas las tribus y naciones para llevar las buenas nuevas al mundo. La nueva comunidad de Dios de todas las tribus, naciones y lenguas debe ser una comunidad de aliento y aprendizaje mutuos. El profesor Andrew Walls subrayó con aguda percepción el concepto de policentrismo: las riquezas de cien lugares que aprenden unos de otros. Él cree que no hay un único centro del cristianismo ni un único centro de la actividad misionera. Dijo: “Uno necesita del otro”. (12)

La arrogancia y la autocompasión serán las principales barreras para procurar la evangelización mundial. La arrogancia con superioridad étnica puede estar oculta dentro de la visión justificada para la evangelización mundial. La autocompasión debilita la obra de Dios en nosotros y a través de nosotros. Hay una rica herencia de la moderna misión protestante occidental de la que puede aprender la comunidad cristiana no occidental. La fe y la perseverancia de los misioneros occidentales que dieron sus vidas en bien del evangelio deben ser redescubiertas. Las historias deben ser contadas nuevamente. Por otra parte, hay también una vitalidad espiritual del Sur Global que el mundo occidental necesita observar. Existe asimismo una necesidad desesperada de una mayor reflexión misionológica que vaya más allá del paradigma occidental, que hable a los contextos políticos, sociales, religiosos y étnicos contemporáneos. (13,14)

Somos la comunidad global de Dios unida en Cristo. La asociación está basada en este firme fundamento. La asociación debe surgir de un profundo sentido de gratitud a Dios por lo que Cristo ha hecho. Él ha destruido la barrera, el muro divisor de hostilidad que nos separa de Dios y unos de otros. La asociación sacrificial con un compromiso de “morir al yo” será el único camino para la evangelización mundial, porque la forma misma de la misión es una cruz. La cruz yace en el corazón mismo de la misión.(15)

© The Lausanne Movement 2010

  1. Samuel Escobar: “A Movement Divided: Three approaches to world evangelization stand in tension with one another” en Transformation: An International Journal of Holistic Mission Studies 1991 8:7
  2. Glenn Schwartz, “How Short term missions can go wrong?” en International Journal of Frontier Missions, 20:4 2003.
  3. Glenn Schwartz, pág. 30
  4. Hwa Yung: “Kingdom Identity in Christian Mission” Mission Round Table- The Occasional Bulletin of Mission Research. Diciembre de 2008, Vol. 4 No. 2
  5. El término “misión de cualquier parte a cualquier parte” ha sido usado por Andrew Walls en el capítulo “Christian Mission in a Five-hundred-year Context”, en el libro “Mission in the 21st Century- Exploring the 5 Marks of Global Mission”. Dijo: “En la iglesia cristiana multicéntrica no puede haber ninguna suposición automática de liderazgo occidental; por cierto, si el sufrimiento y la resistencia son las credenciales de la autenticidad, podemos esperar que el liderazgo cristiano más poderoso provenga de otra parte”. Págs. 203-204
  6. John Stott: God’s New Society– The Message of Ephesians, Leicester: IVP, 1979, p.102
  7. Michal Green: 30 Years that changed the World, Leicester:  IVP, 2002, pág. 154
  8. Kenneth R. Ross: artículo publicado en 2009: “Edinburg 1910- Its Place in History”.
  9. Brian Stanley: The Non-Western Presence at Edinburgh, The World Missionary Conference, Edinburgh 1910, Grand Rapids, MI: Eerdmans Publishing Co.,  pág .91
  10. Informe de Corea: World Missions Association (KWMA), 2009.
  11. Philip Jenkins: The next Christendomthe coming of global Christianity, Oxford: Oxford University Press, 2002.
  12. Christianity Today, febrero de 2007
  13. Un ejemplo clave es la reflexión misionológica crítica de Samuel Escobar, quien describió tres tendencias misionológicas globales principales, a saber: misionología postimperial de Europa, misionología empresarial de Estados Unidos y misionología periférica de América Latina.
  14. Steve S. Moon and David Tai-Woong Lee: “Globalization, world evangelization, and global missiology”, en One World or Many, ed. Richard Tiplady, Pasadena, CA: William Carey Library, 2003.
  15. John Stott: “Part Four- Living under the Cross- suffering and glory”, págs. 336-337, The Cross of Christ, Nottingham: IVP, 1978.

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