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Hace unos 30 años, el Señor despertó en mi corazón el anhelo de encontrar un modelo de ministerio que llevara más eficazmente el evangelio a los millones de personas de habla bhoyapuri no alcanzadas que me rodeaban, en una zona que entonces se conocía como «el cementerio de las misiones».

Los bhoyapuri viven en la extremadamente fértil llanura del Ganges, en el norte de India, en un contexto marcado por el sistema de castas y las disputas por la tierra. Por lo general, viven en extrema pobreza y son hostiles a los forasteros y a las influencias externas. Pero la región también es rica desde el punto de vista histórico: Buda recibió su iluminación y dio su primer sermón en esta zona. El yoga y el jainismo se originaron aquí.

Nuestro modelo de plantación de iglesias entre pueblos no alcanzados comienza con la investigación, luego pasa a la relación, el discipulado y, por último, la sostenibilidad.

Después de mucha luchas y transiciones personales, capté una visión y empecé a investigar lo que podría ser necesario. En pocos años, Dios comenzó a obrar de manera sorprendente. El Movimiento de Plantación de Iglesias Bhoyapuri que comenzó en la década de 1990 ha bautizado a más de 10 millones de discípulos y se ha extendido y ha catalizado movimientos entre otros numerosos grupos no alcanzados.[1]

Junto con Dave Coles, compartimos el modelo que hemos utilizado para alcanzar a los bhoyapuri y a otros pueblos no alcanzados, reconociendo la importancia de que todos los líderes cristianos vean claramente el panorama general, sea cual sea ese panorama (o «visión» o «llamado») general para ellos y sus contextos ministeriales. Nuestro modelo de plantación de iglesias entre pueblos no alcanzados comienza con la investigación, luego pasa a la relación, el discipulado y, por último, la sostenibilidad.

Comprender a las personas y su situación

Animamos a la gente a orar, pero ¿por qué cosas esperamos que oren? La oración específica proviene del conocimiento de necesidades específicas, e identificamos las necesidades a través de la investigación. Necesitamos reunir información y recopilarla, para ver el panorama con mayor claridad. Eso construye un camino que lleva a la realización de nuestro objetivo: ver crecer el reino de Dios.

La investigación requiere una actitud de apertura relacional. Aprendemos estando presentes, mezclándonos con las personas y escuchando sus historias de éxitos y fracasos. Lo hacemos continuamente. No trabajamos basándonos en investigaciones que alguien hizo hace 20 o 50 años. Eso puede proporcionar información de fondo útil, pero necesitamos saber qué ha cambiado desde la época de la investigación anterior.

Por lo tanto, equipamos a los líderes del movimiento para que realicen investigaciones básicas, un ingrediente esencial para ser pioneros y enviar personas. No nos sentamos con un mapa con todos los detalles escritos, pero cada uno de nosotros conoce los lugares de nuestro ministerio y a las personas que allí se encuentran. Para identificar las necesidades de las personas y lo que el Señor quiere que hagamos, consideramos factores como la política, la economía, las prácticas religiosas y las tendencias en la zona donde estamos trabajando. Descubrimos quiénes son los controladores de acceso y las personas influyentes en todos esos aspectos de la vida comunitaria. Todos estos hallazgos nos dan un cuadro muy claro de la situación para que nuestro ministerio pueda ser efectivo.

India es un país relacional, por lo que nos enfocamos en las relaciones. Obtenemos la mejor información interna basándonos en esas relaciones. En nuestra cultura, en cuanto alguien saca un bolígrafo, la gente se cierra. No quieren decir nada si va a ponerse por escrito. Un investigador tiene que entender eso. Necesita tener la capacidad de retener información y escribirla después. Esta investigación sienta las bases para nuevas iniciativas ministeriales y ajustes con oraciones.

Obtenemos la mejor información interna basándonos en esas relaciones. En nuestra cultura, en cuanto alguien saca un bolígrafo, la gente se cierra. No quieren decir nada si va a ponerse por escrito.

Relación con el discipulado

En las primeras etapas de nuestro trabajo, la tasa de alfabetización era de apenas el 30%. Tuvimos que averiguar cómo realizar un trabajo eficaz y sostenible entre personas analfabetas. Muchos de nuestros creyentes están deseosos de aprender, pero no saben leer ni escribir, así que iniciamos una escuela bíblica oral. Creamos un curso de seis meses en el que se utilizaban Biblias ilustradas, teatro, historias narrativas y enfoques de aprendizaje oral. Todos los participantes en esta formación aprendieron a leer la Biblia. El Nuevo Testamento en audio dramatizado en bhoyapuri tuvo un impacto tremendo para alcanzar y discipular a la gente.

No tratamos la evangelización o el discipulado como programas. Nuestra aproximación a las personas comienza con una relación intencional como precursora de la evangelización, estableciendo confianza y una base para compartir de corazón a corazón. Eso permite que vean por qué las personas que siguen a Dios piensan de forma diferente y actúan de forma diferente a las demás. La relación abre la puerta a la proclamación, ya que se comparte el evangelio por invitación. Las personas vislumbran algo del reino de Dios y quieren saber más. Eso allana el camino para llevarlas a la fe. Entonces animamos a los nuevos creyentes a que empiecen a compartir su testimonio inmediatamente. De modo que el discipulado implica un estilo de vida desde el principio. Recomendamos este tipo de discipulado para implementarlo en todas partes.

Sostenibilidad a través de la apropiación local

Cinco factores han contribuido a la sostenibilidad de los movimientos bhoyapuri y otros relacionados.

1. Nos centramos en encontrar y levantar líderes locales.

    1. Creemos firmemente que la apropiación local es esencial para la sostenibilidad del trabajo, y la apropiación comienza con una colaboración que es sensible a la dirección del Señor. Entendemos que alcanzar a millones de personas en cada estado es una tarea gigantesca. No podemos lograrlo solos. Por eso, invitamos a otros creyentes y los incluimos como socios en todos nuestros programas. Por ejemplo, diseñamos cada Centro de Aprendizaje Comunitario para fortalecer el servicio del socio local, no de nuestra organización. Delegamos la responsabilidad en la gente del lugar y les damos los puestos de liderazgo.

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2. Desarrollamos una cultura de empoderamiento y no de dependencia, para salvaguardar la sostenibilidad del trabajo a largo plazo. Siempre tratamos de quitarnos de en medio sirviendo de tal manera que la obra no se derrumbe cuando no estemos. Jesús no creó dependencia, sino que dio autoridad a sus discípulos. Jesús es el novio, nosotros solo somos sus amigos. El padrino ayuda hasta la boda, ¡pero no se va de luna de miel! La gente necesita depender de Jesús desde el primer día.

3. Nos centramos en equipar líderes entre obreros bivocacionales y en transmitir el ADN del Movimiento de Plantación de Iglesias. Animamos a los líderes a ser bivocacionales, a tener algún oficio de acuerdo con sus habilidades. Desde el principio mismo, eliminamos la idea de que uno obtiene un puesto y, con él, dinero y todo tipo de beneficios. Si ya tienen un oficio, los animamos a que continúen ejerciéndolo mientras dirigen. Un movimiento no puede depender de sueldos y dinero. Un movimiento tiene que depender de Dios y de sus líderes bivocacionales.

4. Evitamos la jerarquía en el liderazgo. En nuestra organización, el liderazgo es funcional y no posicional. Un líder es una persona que lidera a alguien a tener éxito, de cualquier manera posible, para que a su vez pueda liderar a otros. Evitamos la mentalidad del liderazgo posicional. Nuestros miembros de personal no utilizan títulos como «Reverendo» o «Pastor». Solo decimos: «Tú eres un líder». El hecho de que evitemos los títulos intimida a algunas personas, pero funciona. Es a la vez radical y bíblico.

5. Mentoreamos constantemente a los nuevos líderes en su propio contexto. Nos multiplicamos en lugar de mantener el trabajo centrado en nosotros mismos y luego esperar pasarlo a otra persona. Jesús utilizó este enfoque: pasó su ministerio a muchos, no a uno. Apuntamos a una multiplicación descentralizada, no a desarrollarnos como un centro de poder.

Avanzar en medio de los retos

Discernimos continuamente cómo hacer avanzar el ministerio, tanto en amplitud como en profundidad. Ayudamos a los discípulos a crecer en su semejanza con Cristo y, al mismo tiempo, nos expandimos con nuevos avances. El Señor nos llama al discipulado activo y también a la formación de discípulos, evitando el estancamiento, pero sin dispersarnos tanto que pongamos en peligro el trabajo existente.

Cada creyente en nuestro contexto necesita saber acerca de la persecución y tener una base bíblica para prepararse para la presión.

Cada creyente en nuestro contexto necesita saber acerca de la persecución y tener una base bíblica para prepararse para la presión. En nuestro contexto, la persecución no proviene de una sola fuente. Puede venir de varias: la comunidad local, líderes políticos, líderes religiosos, agencias gubernamentales y/o empresarios. Muchos de ellos actúan como controladores de acceso que tienen la llave de su comunidad, y tienden a reforzarse mutuamente en la persecución de los discípulos. La persecución puede presentarse en una variedad de formas que incluyen, entre otras, el ostracismo, ataques de turbas, encarcelamiento, golpizas o destrucción intencional de negocios o viviendas.

No oramos para que la persecución desaparezca. Nos empuja a vivir una vida centrada en Dios y a representar bien el reino. Pero tampoco buscamos la persecución ni invitamos una persecución innecesaria. ¡La persecución que resulta de la simple obediencia a Cristo es suficiente! No sabemos cuánto durará la persecución en nuestro contexto ni cuándo y dónde puede surgir en otros contextos a nivel mundial. Por ello, consideramos vital que todo el pueblo de Dios esté equipado para mantenerse firme, vivir una vida irreprochable (1P 2:20) y seguir el ejemplo de Cristo en el sufrimiento (1P 2:21).[3]

Conclusión

Si esperamos que la evangelización y la formación de discípulos se multipliquen, es necesario que ocurra sin modelos o equipos costosos.

Debemos comenzar con el panorama general en mente: la visión y el llamado que el Señor ha dado a cada una de nuestras vidas y ministerios. Todos tenemos un papel y un lugar en su Gran Comisión, el fundamento bíblico para hacer discípulos de todos los pueblos. La investigación aporta claridad a nuestra tarea, sus parámetros y procesos. Si esperamos que la evangelización y la formación de discípulos se multipliquen, es necesario que ocurra sin modelos o equipos costosos. Si queremos un movimiento sostenible, no puede depender de recursos que un gobierno pueda detener o controlar. Y para que un movimiento perdure, sus discípulos y líderes necesitan equipamiento espiritual para todo tipo de retos, incluida la persecución. El Nuevo Testamento muestra el camino a seguir en estas cosas. Por la gracia de Dios, hemos visto cómo se aplican y dan fruto en el norte de India, y las recomendamos al cuerpo de Cristo en todo el mundo.

Jesús dijo: «Como el Padre me envió a mí, yo los envío a ustedes» (Juan 20:21b). De este modo, dejó clara la voluntad de Dios para su pueblo a lo largo de esta era: hacer lo que sea necesario para dar a conocer el reino de Dios entre los no alcanzados. Damos a Dios todas las alabanzas por la expansión de su reino en el norte de India, con la multiplicación de discípulos que da lugar a la multiplicación de generaciones de comunidades de adoración. Oramos para que tales movimientos lleguen a todos los pueblos del mundo, para la gloria de su nombre.[4] Alabamos a Dios por la visión expuesta en la introducción de El Pacto de Lausana:

Nos sentimos profundamente conmovidos por lo que Dios está haciendo en nuestros días [. . .] y desafiados por la tarea inconclusa de la evangelización. Creemos que el evangelio es la buena noticia de Dios para todo el mundo, y estamos decididos, por su gracia, a obedecer la comisión de Cristo de proclamarla a toda la humanidad y hacer discípulos de cada nación.[5]

Notas

  1. See ‘How the Bhojpuri CPM has Started Other Movements,’ in 24:14 – A Testimony to All Peoples, ed. Dave Coles and Stan Parks (Independently published, 2019), 185-188.
  2. Nota del editor: Ver el artículo de Kirst Rievan “¿Siguen siendo necesarios los extranjeros en la era de la misión autóctona?” en el número de julio 2021 del Análisis Mundial de Lausana.
  3. Nota del editor: Ver el artículo de Manfred Waldemar Kohl “Un estándar mundial para la capacitación ministerial” en el número de noviembre 2021 del Análisis Mundial de Lausana.
  4. Portions of this article consist of excerpts used by permission from Bhojpuri Breakthrough: A Movement that Keeps Multiplying (Monument, CO: WigTake Resources, 2019): 53, 68, 70, 93, 95, 137.
  5. El Pacto de Lausana, Introducción https://lausanne.org/es/contenido/covenant/pacto

Photo credits

Photo by Shashank Hudkar on Unsplash

Photo by Srimathi Jayaprakash on Unsplash

Victor John, de nacionalidad india, trabajó como pastor durante 15 años antes de cambiar a una estrategia integral con el objetivo de crear un movimiento entre los bhoyapuri. Desde principios de la década de 1990 ha trabajado en la plantación de semillas entre los bhoyapuri, y sigue desempeñando un papel catalizador en el amplio y creciente movimiento bhoyapuri. Es el principal autor de Bhojpuri Breakthrough: A Movement that Keeps Multiplying.

Dave Coles es un animador y proveedor de recursos para movimientos de plantación de iglesias entre grupos no alcanzados, sirviendo en Beyond (www.beyond.org). Después de 10 años de ministerio pastoral en los Estados Unidos, sirvió en el sudeste asiático durante 24 años. Es coautor de Bhojpuri Breakthrough: A Movement that Keeps Multiplying, y coeditor de 24:14 - A Testimony to All Peoples.

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