About the Plan
La oración es uno de los aspectos más personales de nuestra relación con Dios. Le presentamos nuestras necesidades, nuestras preocupaciones, nuestras familias, nuestras decisiones, nuestro trabajo, nuestro dolor e incluso los pequeños detalles de nuestra vida cotidiana. Dios es nuestro Padre, y se regocija cuando nos acercamos a él.
Pero la oración no es solo personal. También es global.
El Dios que se preocupa por nuestro pan cotidiano también se preocupa por las naciones. El Padre que escucha nuestras preocupaciones privadas también está obrando en todo el mundo. Las Escrituras nos invitan a orar con intimidad y amplitud a la vez: por nuestras propias vidas, por la iglesia, por los perdidos, por los líderes y para que el reino de Dios venga a la tierra como en el cielo.
Este plan de cuatro días te invita a ampliar tu vida de oración más allá de las preocupaciones personales y locales. No es necesario que ores por todo ni que lleves todas las cargas. Pero puedes empezar a incluir al mundo de forma más intencionada en tus oraciones, confiando en que la oración no es poca cosa. Es una forma importante en que participamos en la misión de Dios.