About the Plan
En un mundo dividido, la amistad es un testimonio poderoso.
Muchos de nosotros establecemos relaciones naturalmente con personas que nos resultan familiares: personas que comparten nuestra cultura, idioma, trasfondo, etapa de vida, teología o forma de ver el mundo. Aun en la iglesia, podemos quedarnos encerrados en nuestros propios compartimentos relacionales. Podemos adorar junto a personas de otras culturas sin llegar a conocerlas de verdad. Podemos llamar “hermanos y hermanas” a creyentes de otros trasfondos sin vivir como una familia.
Pero Jesús llama a su pueblo a algo más profundo.
El evangelio crea una nueva humanidad en Cristo. Derriba las barreras de la hostilidad y forma una familia global de personas que ya no son extraños ni extranjeros, sino miembros de la casa de Dios. Si esto es cierto, entonces la amistad más allá de las fronteras culturales y étnicas no es solo un bien social. Es una expresión del evangelio.
Este plan de cuatro días te invita a considerar la amistad global como parte del discipulado y el testimonio. A través de las Escrituras, la reflexión y la oración, te verás desafiado a pasar de un contacto superficial a relaciones más profundas marcadas por el amor, la humildad, la hospitalidad y la vida compartida.