About the Plan
A lo largo de esta serie, nos hemos preguntado: ¿Cuán global es tu fe?
Pero ahora que la serie llega a su fin, debemos plantearnos una pregunta igualmente importante: ¿Cuán local es tu fe?
El amor por la iglesia global nunca debe llevarnos a descuidar la iglesia local. El discipulado global y el discipulado local no son dos llamados separados. Van de la mano. El Dios que ama al mundo envió a su Hijo a un lugar concreto, entre personas concretas, en una comunidad concreta. Jesús vivió localmente con una visión global.
Ese mismo patrón da forma a nuestro discipulado hoy. Seguimos a Jesús no en teoría, sino en una fidelidad encarnada y cotidiana allí donde Dios nos ha colocado. Necesitamos a la iglesia local para progresar, y la iglesia local nos necesita a nosotros para convertirse en el cuerpo que Cristo la ha llamado a ser.
Este plan de cuatro días te invita a llevar la visión global de la serie a tu contexto local. A través de las Escrituras, la reflexión y la oración, considerarás lo que significa estar arraigado localmente, conectado a la comunidad cristiana y dispuesto a ayudar a tu iglesia local a levantar la vista hacia la belleza y la misión del cuerpo global de Cristo.