Puedes andar en bicicleta con un solo pedal, ¡pero seguramente es más fácil con dos! – Plantador de iglesias indio

Los hombres y las mujeres comparten el origen, la imagen, el pecado, la redención y los dones. Con tantas personas que aún no han escuchado el evangelio ni han experimentado el reino de Cristo, tanto las mujeres como los hombres necesitan ser equipados, empoderados y liberados para llevar todo el evangelio a todo el mundo. Un plantador de iglesias camboyano dijo: “Si tienes 20 hombres y 20 mujeres obreros en tu iglesia, ¿por qué querrías usar solo 20 hombres? Hacer el trabajo requiere de todos”.

Sin embargo, a menudo la iglesia se semeja las culturas y religiones circundantes, practicando un “sistema de castas” en el que el hecho de nacer hombre o mujer determina cómo una persona puede servir a Cristo y a su iglesia. Una pastora tailandesa comentó: “Es tan difícil ser pastora… A veces le pregunto a Dios: ‘¿Por qué me usas a mí?’. A veces mi corazón siente tanto dolor y a veces enojo cuando veo la preferencia por los hombres. Solo intento obedecer”.

Tanto los hombres como las mujeres necesitan eliminar los obstáculos y dar un paso adelante con humildad para servir desde sus dones para edificar el cuerpo de Cristo e impactar al mundo.

Todos nosotros, mujeres y hombres, casados y solos, tenemos la responsabilidad de emplear los dones de Dios en beneficio de los demás, como administradores de la gracia de Dios y para la alabanza y la gloria de Cristo. Por lo tanto, todos nosotros somos responsables también de permitir a todo el pueblo de Dios ejercer todos los dones que Dios ha dado para todas las áreas de servicio a las cuales Dios llama a la Iglesia. No debemos apagar el Espíritu despreciando el ministerio de ninguna persona. El Compromiso de Ciudad del Cabo II-F-3

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