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Los cristianos de todas las culturas deben ser empoderados para interactuar con Dios a través de sus propias expresiones artísticas.

En los últimos años, la iglesia ha adoptado muchas estrategias para su papel en la misión de Dios. Campos académicos como la antropología, la lingüística y la educación han proporcionado el trasfondo intelectual de estos enfoques.

Este artículo establece cómo Dios valora la belleza tal y como se revela en las Escrituras y cómo esta comprensión fundamenta el uso de las artes en prácticas de adoración culturalmente apropiadas en la obra misionera, apoyadas por la etnodoxología, un campo emergente que combina la etnomusicología con la misiología, los estudios de adoración y las artes.

La belleza importa en la adoración

La belleza de la cultura manifestada en las formas artísticas locales es una parte esencial de la expresión de adoración de los pueblos de todo el mundo.

“Dios hizo todo hermoso en su momento”, dijo el predicador (Ec 3:11). Dios ama la belleza. Plantó en el jardín del Edén árboles agradables a la vista y buenos para comer (Gn 2:9). Llenó de su Espíritu a dos artesanos, Bezalel y Aholiab, para que pudieran hacer deslumbrantes esculturas de oro para el tabernáculo (Éx 31:3). Puso un arco iris de colores en el cielo para reforzar su pacto con la humanidad (Gn 9:12, 13). Revela su gloria a través de la belleza de la naturaleza (Sal 19:1). Dios valora la estética y trabaja con belleza en su mundo.[1]

El salmista también dice que hay poder y belleza en el santuario de Dios (Sal 96:6), indicando que él desea ser alabado con toda la belleza que su pueblo pueda ofrecerle. Dotó a la humanidad de diferentes culturas para que la gente pudiera adorarlo con una variedad de tradiciones y costumbres. Los israelitas utilizaban sus instrumentos para cantar a Dios, como vemos en el Salmo 150. Jesús liberó las prácticas de culto tradicionales de judíos y samaritanos cuando inauguró un tiempo en el que la adoración se realizaría en espíritu y verdad (Jn 4); por tanto, los griegos pudieron adorar a Dios a su manera sin identificarse con la religión judía (Hch 15). La belleza de la cultura manifestada en las formas artísticas locales es una parte esencial de la expresión de adoración de los pueblos de todo el mundo. Dado que la creatividad forma parte de la imago dei (imagen de Dios) en nosotros, las artes que hacemos “pueden reflejar algo de la belleza y la verdad de Dios” (CCC II-A-5).


Songwriting workshop with Xerente people (Brazil)

Etnodoxología: Un nuevo enfoque para la adoración en las misiones

La relación entre adoración y misión ha sido ampliamente enfatizada por teólogos como John Piper, quien dice que “la misión existe porque la adoración no existe”.[2] En otras palabras, la actividad misionera solo es necesaria porque hay personas en diferentes lugares del mundo que aún no rinden gloria a Dios como el único y verdadero Dios. Al considerar que la verdadera adoración es la razón de las misiones y que Dios desea ser adorado en la belleza de su santidad, surge una nueva estrategia misional. El campo de la etnodoxología busca integrar las cosas bellas que las personas ya producen con su cultura en su expresión de adoración al Dios verdadero.

El campo de la etnodoxología busca integrar las cosas bellas que las personas ya producen con su cultura en su expresión de adoración al Dios verdadero.

Dave Hall definió inicialmente la etnodoxología como “el estudio de cómo y por qué personas de diversas culturas glorifican al Dios verdadero y vivo”.[3] Este concepto se remonta a la década de 1960, cuando etnomusicólogos de Wycliffe Bible Translators, como Vida Chenoweth[4] y Tom Avery,[5] empezaron a promover la idea de que las personas podían adorar a Dios con sus propias tradiciones musicales, en lugar de la práctica entonces habitual de traducir música de la cultura occidental. La Red Global de Etnodoxología (GEN), un grupo formado por más de 350 trabajadores que practican la etnodoxología en más de 80 países, ha ampliado este concepto, afirmando que “la etnodoxología es el estudio interdisciplinario de cómo los cristianos de cada cultura interactúan con Dios y el mundo a través de sus propias expresiones artísticas”.[6]

Las artes no son un lenguaje universal

La etnodoxología surgió del desarrollo del pensamiento misiológico con dos ideas principales. La primera idea se refiere a la comprensión correcta de que las artes no comunican de la misma manera en todas las culturas. Como medio de comunicación, cada cultura tiene sus propios códigos para comunicarse con su lenguaje artístico. Por ello, no podemos decir que la música, el teatro o las artes visuales sean lenguajes universales.

Robin Harris, presidente de Center of Excellence in World Arts en Dallas International University, afirma que “este aspecto fundamental de la etnodoxología la diferencia de muchos otros enfoques de la adoración y las artes en la misión”.[7] No entender este concepto básico puede hacer que los trabajadores transculturales vean sus propias tradiciones artísticas como más apropiadas y perfectamente adecuadas para comunicar el evangelio; después de todo, si este supuesto lenguaje universal es bueno para mí, también lo será para los demás. Como resultado, pueden acabar privilegiando sus tradiciones artísticas por sobre las locales. “Respetando las diferencias culturales y celebrando las expresiones artísticas autóctonas” sería un mejor enfoque, como afirma El Compromiso de Ciudad del Cabo (CCC II-A-5).

Un excelente ejemplo que demuestra que el arte no es un lenguaje universal, ampliamente comprendido en todas las culturas, es la iconografía del pueblo warlpiri de Australia Central. Sus artes visuales utilizan símbolos culturalmente identificados para representar historias completas. Por ejemplo, una persona se representa con un arco, un espíritu con un arco punteado y un enfermo o muerto con una línea horizontal. Si una persona de otro país ve estos símbolos por primera vez, no entendería la historia sin que un warlpiri le explicara lo que significan esos símbolos.[8]

“De la creación a la revelación” – Arte visual warlpiri Rachel Napaljarri Jurra (1960-2016), warlpiri (Desierto del Oeste). Acrílico sobre lienzo. Alice Springs Baptist Church 2016. Ilustración: Copyright © Rachel Napaljarri Jurra. Fotografía: Copyright © Peter Brook)

Otro ejemplo es el de William Wadé Harris, un conocido evangelista liberiano de África Occidental a principios del siglo XX. Como creció en la tradición metodista, aprendió himnos occidentales, algunos de los cuales eran sus favoritos. Sin embargo, durante su ministerio, cuando los nuevos creyentes africanos le preguntaban qué tipo de canciones debían cantar para agradar a Dios, Harris respondía sabiamente: “Dios no tiene canciones personales favoritas [. . .] Nos basta con ofrecerle himnos de alabanza con nuestra propia música y en nuestra propia lengua para que él los entienda”.[9] Como resultado, los nuevos creyentes adaptaron varios géneros musicales tradicionales para crear nuevas canciones para alabar a Dios. Hoy han compuesto más de mil himnos que cuentan historias bíblicas y sirven de oración y confesión de fe.

las artes son un medio de comunicación eficaz y, si se abordan correctamente, pueden transmitir poderosamente el mensaje del evangelio a la cultura a la que busca llegar.

Las artes son un medio de comunicación eficaz

La segunda idea que ha contribuido al auge de la etnodoxología es que las artes son un medio de comunicación eficaz y, si se abordan correctamente, pueden transmitir poderosamente el mensaje del evangelio a la cultura a la que busca llegar. Brian Schrag, etnomusicólogo sénior y consultor artístico de SIL, da algunas razones de esa eficacia. Las artes locales pueden marcar mensajes como importantes, aumentando su impacto. Además, ayudan a la gente a memorizar la información y a expresar temas delicados sin ser reprimidos.[10]

Hace unos años, dirigí un taller de composición de canciones para líderes de la iglesia de los xerente, un pueblo indígena del centro de Brasil. Cuando expliqué que el Salmo 40 dice que Dios nos da nuevas canciones para que podamos dar testimonio de él a los demás, uno de los participantes se puso de pie y dijo en voz alta: “La música es como una flecha que atraviesa nuestros corazones”.[11] Tenía razón. Utilizar tradiciones artísticas locales para presentar nuevos conceptos bíblicos que la gente desconoce es como “servir las Escrituras en platos locales”.[12] La gente puede captar el mensaje porque se presenta en formas artísticas familiares. En otro taller que impartí, personas de Timor Oriental utilizaron canciones tradicionales de dotes de boda para componer canciones bíblicas sobre la buena relación entre esposos y esposas.

Antes de sentirnos obligados a utilizar todas las expresiones artísticas de la cultura para adorar a Dios, es prudente recordar que el pecado ha afectado todo en nuestra existencia. Significa que hay aspectos en cada cultura que pueden ser utilizados para glorificar a Dios, pero también expresiones culturales que fueron contaminadas cuando la humanidad pecó. En consecuencia, las artes pueden ser tanto una expresión “de nuestra condición rota, como de la esperanza de que [. . .] todas las cosas serán hechas nuevas” (CCC II-A-5).


Songwriting workshop in East Timor

Recursos para integrar las artes locales a la adoración

Para ayudar a los cristianos a entender las artes locales de la comunidad a la que sirven, Brian Schrag, con un equipo de GEN, compiló Creating Local Arts Together: A Manual to Help Communities Reach Their Kingdom Goals.[13] Dado que GEN valora “las artes como indispensables para el florecimiento humano”[14] y respeta la capacidad de las comunidades para “dar forma a sus propias realidades artísticas”, este libro fue diseñado para guiar a las comunidades a utilizar sus artes locales para reflejar los valores del reino de Dios.

A través de un proceso flexible que incluye siete pasos, los promotores de las artes entablarán conversaciones con la comunidad (una por cada paso), que los ayudarán a entender la cultura local y sus artes, a hacer un análisis profundo de un género artístico y a crear nuevos trabajos artísticos para resolver sus problemas inmediatos en la comunidad.

Paso 1: Conoce la comunidad y sus artes. Dar una mirada más amplia a los aspectos culturales de la comunidad y animar a sus miembros a ver los diferentes recursos artísticos que tienen.

Paso 2: Define los objetivos para un futuro mejor.[15] Investigar los aspectos buenos y malos de esa comunidad y relacionarlos con valores del reino de Dios. El objetivo es ayudarlos a elegir un aspecto que desean cambiar para que puedan reflejar mejor el reino de Dios.

Paso 3: Conecta los objetivos a los géneros. Guiar a la comunidad para que identifique qué tradición artística es más adecuada para comunicar un mensaje para alcanzar el objetivo del reino elegido.

Paso 4: Analiza los géneros y los eventos. Realizar un análisis exhaustivo de la tradición artística elegida.

Paso 5: Desperta la creatividad. Animar a la comunidad a crear nuevos trabajos artísticos con el mensaje de alcanzar el objetivo del reino utilizando varias actividades disparadoras propuestas.

Paso 6: Mejorar lo hecho. Buscar formas culturales de evaluar el trabajo artístico recientemente creado para mejorar lo que se ha hecho.

Paso 7: Celebra y integra en pos de la continuidad. Planificar que este proceso continúe en el futuro, con nuevos objetivos del reino, nuevos géneros y nuevos públicos.

Basándose en este libro, GEN ha desarrollado Arts for a Better Future (ABF), un taller intensivo de una semana de duración. Una premisa central de ABF es que los promotores de las artes deben trabajar con la comunidad para crear un nuevo trabajo artístico. Los beneficios de este enfoque incluyen la apropiación de la obra por parte de la gente y una más probable continuidad de la tradición artística.[16]

Desde 2011 hasta 2021, más de 900 participantes fueron capacitados a través de ABF en 14 países. Esta variedad de sitios de capacitación e idiomas llevó a la publicación de una versión condensada de Creating Local Arts Together que se tradujo al español, bahasa indonesio, francés y portugués. Otros cuatro idiomas están en proceso de traducción (ruso, mongol, coreano y chino).

Dios desea ser adorado por su pueblo en la hermosura de la santidad (Sal 96:9), y ha dotado a todas las culturas del mundo de tradiciones artísticas únicas y hermosas. Al igual que Bezalel y Aholiab, los etnodoxólogos y los artistas están llamados a crear cosas nuevas y bellas y a llevar a otros a utilizar la belleza que Dios les ha dado en su propia cultura para expresarle su adoración.

 

Notas

  1. Covington, David A. A Redemptive Theology of Art: Restoring Godly Aesthetics to Doctrine and Culture (Grand Rapids: Zondervan Academic, 2018).
  2. John Piper, Let the Nations Be Glad!: The Supremacy of God in Missions. 3rd edition (Grand Rapids: Baker Academic, 2010), 35.
  3. Dave Hall, ‘Every Team Needs One: The Essential Role of the Worship-Arts Leader,’ Mission Frontiers 23, no. 2 (2001): 24, https://www.missionfrontiers.org/issue/article/every-team-needs-one.
  4. Vida Chenoweth, ‘Spare Them Western Music!’, Evangelical Missions Quarterly 20 (1984): 30–35.
  5. Tom Avery, ‘Music of the Heart,’ Mission Frontiers (July-August 1996), https://www.missionfrontiers.org/issue/article/music-of-the-heart.
  6. Global Ethnodoxology Network, ‘What Is Ethnodoxology?’ (2021), https://www.worldofworship.org/what-is-ethnodoxology/.
  7. Robin Harris, ‘The Great Misconception: Why Music Is Not a Universal Language,’ in Worship and Mission for the Global Church: An Ethnodoxology Handbook, ed. James R Krabill, Frank Fortunato, Robin P Harris, and Brian Schrag (Pasadena, CA: William Carey Library, 2013), 82-89.
  8. Scott A. Moreau, Contextualizing the Faith: A Holistic Approach (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2018).
  9. James Krabill, ‘How a West African Evangelist Unleashed Musical Creativity Among New Believers,’ in Worship and Mission for the Global Church: An Ethnodoxology Handbook, ed. James R Krabill, Frank Fortunato, Robin P Harris, and Brian Schrag (Pasadena, CA: William Carey Library, 2013), 245-249.
  10. For more features of the arts as a means of communication, see this interview with Brian Schrag https://lausanne.org/es/contenido/aml/2014-01-2/el-tiempo-de-la-etnodoxologia-ha-llegado-como-los-artistas-pueden-implicarse-para-expandir-el-reino-de-dios.
  11. You can read the full story here: https://ultimato.com.br/sites/paralelo10/2017/10/musica-uma-flecha-que-atravessa-o-coracao/.
  12. Michelle Petersen, ‘Serving Scripture in Local Dishes: Seven Analytic Lenses,’ presented at the International Bible Translation Conference, Dallas, TX, October 14, 2013.
  13. Brian Schrag, Creating Local Arts Together: A Manual to Help Communities Reach Their Kingdom Goals, ed. James Krabill (Pasadena, CA: William Carey Library, 2013), https://www.worldofworship.org/ethnodoxology-handbook-manual/.
  14. Read all GEN core-values in https://www.worldofworship.org/core-values.
  15. The book defines a kingdom goal as an objective a community should achieve to be more like the kingdom of God. Economic opportunities, identity and sustainability, Bible translation, and personal spiritual life are some of the kingdom goals proposed in the manual.
  16. Neil Coulter, ‘Assessing Music Shift: Adapting EGIDS for a Papua New Guinea Community,’ Language Documentation and Description 10 (July, 2014): 61–81.

Héber Negrão es coordinador de antropología y etnoartes en Evangelical Missionary Linguistic Association (Wycliffe en Brasil) y es miembro de la Red Global de Etnodoxología. Ha estado involucrado en el ministerio de etnoartes en Brasil durante 16 años. Actualmente está cursando un doctorado en artes del mundo en Dallas International University. Su pasión es ver a todos los pueblos alabando a Dios usando sus propias artes de una manera culturalmente apropiada. Héber también sirve como coordinador de idiomas en línea en el Equipo de Comunicaciones del Movimiento de Lausana. Está casado con Sophia y tienen dos hijos.