Caminar sin una guía

Un papel clave del movilizador es caminar con la iglesia y las personas para que se involucren en las misiones. No me di cuenta de esto cuando empecé a servir como movilizadora para el Consejo Nacional de Filipinas de OMF International en 2000. Pensaba que mi papel era simplemente hacer que la iglesia filipina se involucrara en las misiones. No había ninguna formación que me preparara para ese papel. La pasión me hizo seguir adelante, pero no me impidió cometer errores. Me daba cuenta cada vez más de que estaba mal equipada. ¿Cómo puedo caminar eficazmente con la iglesia si nadie me guía?

Un papel clave del movilizador es caminar con la iglesia y las personas para que se involucren en las misiones.

En mis años de caminar con personas e iglesias, he sido testigo de cómo misioneros terminaban sus relaciones con sus iglesias, enviados a casa por razones tristemente evitables, como falta de compromiso del misionero, fracaso moral, falta de apoyo espiritual y financiero e inmadurez espiritual.[1] Todo ello subrayó la necesidad de estudiar lo que debe hacerse antes de enviar a los misioneros. Una sólida movilización debería involucrar una preparación antes de ir al campo, ayudando a los candidatos a misioneros en su camino espiritual, educándolos pacientemente —tanto a ellos como a las iglesias locales— sobre cómo asociarse para el envío de los misioneros y el sostén del trabajo de las misiones. Aunque el movimiento de misiones en Filipinas existe desde la década de 1970,[2] la comprensión de las misiones por parte de la iglesia filipina puede considerarse todavía reciente en comparación con las iglesias de Occidente. Así lo demuestra, entre otras cosas, la gran cantidad de literatura relacionada con las misiones que se produce en Occidente.

El reto es que los movilizadores de Filipinas se asocien con las iglesias, guiándolas hacia un compromiso maduro con las misiones. Esto requiere una movilización para las misiones estratégica y bíblica.

El papel crucial de la movilización en las misiones

Es conocida la ilustración de Ralph Winter de la importancia estratégica de la movilización, asemejándola a despertar a 100 bomberos dormidos en comparación con el hecho de arrojar desesperadamente un pequeño balde de agua a un gran incendio.[3]

La historia cristiana ha demostrado el importante papel que desempeñó la movilización para generar movimientos misioneros, aunque el término movilización no existiera entonces. Durante la Reforma, hubo hombres apasionados por las misiones, y el hecho de que su súplica de que la iglesia llegara a las distintas culturas cayera en saco roto acentuó la importancia de la movilización.[4] Dejada a su suerte, la iglesia ha demostrado históricamente que tiende a permanecer segura dentro de sus confines estructurales en detrimento de extenderse hacia las misiones.[5] Tuvieron que pasar 300 años[6] desde el nacimiento de la Reforma para que se iniciara el movimiento misionero, gracias a la perseverancia de William Carey (frente a la oposición institucional).[7]

A pesar de su importancia, el ministerio de la movilización sigue estando relativamente poco desarrollado en comparación con las numerosas capacitaciones para equipar a trabajadores de primera línea.

Formación inadecuada para la movilización

A pesar de su importancia, el ministerio de la movilización sigue estando relativamente poco desarrollado en comparación con las numerosas capacitaciones para equipar a trabajadores de primera línea, como plantadores de iglesias, evangelistas transculturales o traductores de la Biblia. La capacitación para movilizadores, cuando existe, tiende a inclinarse hacia el lado pragmático: cómo facilitar un curso de concienciación sobre las misiones, recaudación de fondos, reclutamiento, organización de misiones a corto plazo, por nombrar algunos. Prácticamente no existe ninguna capacitación centrada en cuestiones fundamentales, como la base y los principios de la movilización.

La encuesta sobre las necesidades de formación que realicé en una muestra de movilizadores filipinos reveló la necesidad de una formación básica. Un número significativo de ellos comenzó sus funciones mínimamente equipado. Las capacitaciones que recibieron a menudo no eran específicas para la movilización, aunque eran útiles para aplicarla.

La tendencia al pragmatismo y la conveniencia

Jay Matenga y Malcolm Gold en Mission in Motion descubrieron en su investigación cualitativa sobre movilizadores de todo el mundo cuatro “tipos ideales” en la movilización: educativo, relacional, formulista y pragmático. Resulta revelador que el tipo pragmático es el que cuenta con el “mayor cuerpo de evidencias”.[8] Este tipo tendía a centrarse en los aspectos prácticos del ministerio, sin el lastre de las implicaciones teológicas o filosóficas.


Mission in Motion: Speaking Frankly of Mobilization by Jay Matenga and Malcolm Gold

El carácter pragmático del ministerio de la movilización podría deberse a sus orígenes. La movilización se desarrolló orgánicamente por conveniencia, como reacción a la necesidad de la iglesia de ser alentada o desafiada para las misiones. La movilización como un ministerio es un desarrollo bastante reciente, y probablemente US Center for World Mission sea pionera en tener una división de movilización.[9] Esto explicaría por qué no se ha prestado la debida atención a la capacitación básica para la movilización.

La capacitación básica, como sugiere el término, se centra en los principios que guían su aplicación. Abarcaría la base bíblica de la movilización, el análisis de las prácticas actuales y las expectativas no expresadas sobre la movilización, lo que produciría ajustes que deben hacerse para obtener beneficios a largo plazo para el campo de la cosecha.

El camino de un misionero al campo

El hecho de que haya muchos misioneros filipinos sirviendo en los campos de misión de todo el mundo puede ser una evidencia de que la actual práctica de movilización ha sido eficaz.[10] Sin embargo, un examen más detallado del camino del misionero revela áreas que podrían reforzarse. La encuesta que realicé sobre el camino antes de ir al campo de 28 misioneros filipinos mostró resultados interesantes en cuanto a lo que los animó y desanimó en su camino antes de ir al campo:

  • Los misioneros y los amigos de fuera de su iglesia fueron su mayor influencia positiva para dedicarse a las misiones.
  • El voluntariado en organizaciones paraeclesiásticas también tuvo un impacto.
  • El papel de la iglesia fue inconsistente; aunque los dos puntos anteriores mostraron que la iglesia no jugó un papel prominente en influenciarlos, los encuestados respondieron positivamente cuando se les preguntó si sus iglesias habían influido en su camino hacia las misiones.
  • Aparte de las obligaciones familiares, la aprensión por tener que recaudar fondos fue una fuente de desánimo. Otros indicaron una falta general de aliento por parte de sus iglesias, y unos pocos indicaron que las prioridades de las iglesias y la preocupación por las finanzas los desanimó.
  • Cuando se les preguntó qué factores los habrían ayudado en su camino, todos los encuestados eligieron “educar a la iglesia sobre las misiones” como el más importante.
  • Otro resultado destacado fue la necesidad de estar en una comunidad con mentalidad orientada a las misiones durante su camino, para recibir apoyo y orientación ante los obstáculos que enfrentaron.

¿Podría la movilización intencional de iglesias haber ayudado a resolver algunos de estos problemas?

El camino de la iglesia local hacia el involucramiento en las misiones

La iglesia local es el lugar de donde provienen todos los recursos para las misiones, ya sea personal, oración o finanzas. De hecho, su papel en las misiones no solo es indispensable desde un punto de vista práctico, sino también bíblico. Pasaron años desde ser llamado por Dios para realizar misiones transculturales hasta que Pablo fuera enviado finalmente, no por iniciativa propia, sino por la iglesia de Antioquía. Pablo no solo se estuvo preparando para la obra durante esos años, sino que Dios también preparó a los líderes de la iglesia primitiva, empezando por Pedro, para que finalmente entendieran que el evangelio debe atravesar culturas.[11]

La iglesia local es el lugar de donde provienen todos los recursos para las misiones, ya sea personal, oración o finanzas.

En mi encuesta de una muestra de iglesias filipinas, se hizo evidente que, aunque las iglesias tenían una actitud positiva en general en cuanto a las misiones —muchas incluso tenían comités de misiones—, muy pocas enviaban misioneros de hecho. ¿Podrían los movilizadores llenar esta brecha entre lo que saben y lo que se necesita hacer? Una de las formas de abordar esta cuestión es que los movilizadores caminen intencionadamente con las iglesias, ayudándolas a descubrir cuáles son estas brechas.

Aunque Filipinas es reconocida por su movimiento misionero y su enorme potencial de envío para las misiones, también plantea un enorme reto de movilización.

En un informe reciente del obispo Noel Pantoja, del Consejo Filipino de Iglesias Evangélicas (PCEC), el crecimiento de la iglesia en Filipinas ha sido alentador: de 51.300 iglesias en 2000 a 85.000 iglesias en 2020, con un 13,6% de creyentes evangélicos en la población.[12] Si viaja por Filipinas, podrá ver cómo las iglesias evangélicas tienden a congregarse en las principales ciudades. Cuando busqué “iglesias evangélicas, Commonwealth Avenue, Ciudad Quezón” en Google Maps, aparecieron inmediatamente 20 resultados en la primera página con otras 10 páginas de resultados, y esto es solo en una franja de carretera en la Gran Manila. Hice lo mismo en las otras grandes ciudades, Dávao y Cebú, ingresando una calle principal, y los resultados fueron similares, aunque en una cantidad menor. El obispo Pantoja dice que actualmente hay muchos otros modelos de iglesia, como las iglesias caseras y el modelo de “iglesia simple”.[13]

¡Así que la iglesia realmente creció! Sin embargo, un número considerable de grupos poblacionales dentro del país siguen sin ser alcanzados a pesar de la presencia de iglesias cerca de ellos. Muchas de estas iglesias tienen incluso lo que se denomina un componente de “misiones” (ya sea un comité o un departamento). Un trabajador transcultural local del sur de Filipinas describió el camino largo y a veces de “dos pasos adelante, un paso atrás” que tiene que emprender con las iglesias locales solo para se involucren con las misiones transculturales. Aquí existe una importante brecha de movilización que los movilizadores deben examinar y abordar.

Una complicación adicional es que las iglesias locales históricamente no tienen la mejor relación con las organizaciones misioneras. Esta tensa relación se abordó en el Documento Ocasional 24 de Lausana “Cooperating in World Evangelization: A Handbook on Church/Para-Church Relationships”.[14] Los principios de la movilización podrían extraerse de las prácticas de William Carey y Hudson Taylor; ambos trabajaron pacientemente con las estructuras eclesiásticas, generaron confianza y guiaron a las iglesias para que adaptaran sus estructuras existentes a fin de facilitar o apoyar el esfuerzo de las misiones.

Un desafío final: equipados para caminar bien

Todavía hay un segmento de la población mundial que sigue sin ser alcanzado,[15] y los trabajadores en el campo de cosecha siguen siendo escasos, al tiempo que se han identificado “brechas de movilización”.[16] Aunque ha habido un movimiento de misión emergente en el Sur Global, algunas regiones con un número significativo de cristianos han enviado pocos misioneros. Significa que todavía hay muchas iglesias que necesitan ser movilizadas. La discusión anterior sobre el contexto filipino proporciona un microrrelato de esto.

Todavía hay un segmento de la población mundial que sigue sin ser alcanzado.

Muchos de los países del Sur Global no tienen una larga historia de comprensión y participación en las misiones. Esta realidad y el hecho de que nuestro mundo es cada vez más complejo —la pandemia del COVID-19 es solo un ejemplo evidente— deberían desafiar a las organizaciones de misiones no solo a levantar más movilizadores, sino también a equiparlos adecuadamente para que puedan caminar adecuadamente con las iglesias. Recorrer una lista de actividades como conferencias, seminarios de misiones y cosas similares tiene sus beneficios, pero no detenerse a reflexionar sobre las implicaciones de estas actividades desde una perspectiva bíblica y del cuadro general solo puede causar más daño que bien. Una movilización sólida y reflexiva no es, obviamente, una garantía para el envío de misioneros perfectos, pero puede conducir a un mayor número de misioneros de calidad enviados y bien sostenidos por iglesias que tienen una comprensión madura de su papel en las misiones.

Notas

  1. Rob Hay, Valerie Lim, Detlef Blöcher, Jaap Ketelaar, and Sarah Hay, ed., Worth Keeping (Pasadena, CA: William Carey Library, 2007), 14.
  2. David S. Lim, ‘Indigenous Mission Movement of the Philippines’, in Philippine Missions Mobilization Movement, accessed 3 March 2019, https://www.academia.edu/12304593/Philippine_Misions_Mobilization_Movement.
  3. Ralph Winter, ‘Editorial Comment’, Mission Frontiers, January–February, 1995, http://www.missionfrontiers.org/ issue/article/editorial-comment74.
  4. Thomas Coates, ‘Were the Reformers Missions-Minded?’, Concordia Theological Monthly 40, no. 9 (October 1969), 609, http://www.ctsfw.net/media/pdfs/CoatesWereReformersMission-Minded.pdf.
  5. Gustav Warneck, Outline of A History of Protestant Missions from the Reformation to the Present Time (New York: Fleming H. Revell, 1901), 8–9.
  6. Ruth A. Tucker, From Jerusalem to Irian Jaya: A Biographical History of Christian Missions (Grand Rapids: Zondervan, 1983), 67.
  7. Joseph Belcher, William Carey: A Biography (Philadelphia: 1853), accessed 10 June 2019, https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=hvd.32044081240269&view=1up&seq=1, 62.
  8. Jay Matenga and Malcolm Gold, Mission in Motion: Speaking Frankly of Mobilization (Pasadena, CA: William Carey Library, 2016), 13.
  9. The United States Center for World Mission, ‘Reaching God’s Hidden Peoples’, Mission Frontiers, 1 January 1981, https://www.missionfrontiers.org/issue/article/the-united-states-center-for-world-mission.
  10. David Lim, ‘Philippine Missions Mobilization Movement’, accessed 3 March 2019, https://www.academia.edu/12304593/Philippine_Misions_Mobilization_Movement. David Lim discussed how Filipino missionaries have significantly increased from the earliest report in 1972 of 155 sent out through 133 mission agencies to 1,900 sent to about 70 countries in 2006. Over the years, Philippine Missions Association (PMA) has promoted the concept of tentmaker missionaries with Filipinos who are sent or go on their own to different fields on a work visa and serve bi-vocationally. This has made it harder to track the numbers.
  11. The Acts 10 narrative followed Paul’s calling and conversion in Acts 9 and preceded Acts 11-12 where God prepared the church in Jerusalem and Antioch for Gentile missions. In Acts 10, Peter as leader of the early church, had to undergo a rooftop paradigm shift to understand God’s desire for the gospel to cross ethnic and cultural boundaries. Thereafter, Peter became an advocate of Gentile missions when Paul’s mission efforts were met with opposition (cf. Acts 15).
  12. Bishop Pantoja shared this in in a Webinar, ‘Seizing Golden Opportunities in Discipling the Philippines in the Midst of Covid-19’ for ABCCOP on December 8, 2020, accessed December 21, 2020, https://www.facebook.com/168825326651062/videos/389195792421286/.
  13. Got Questions, ‘What is a simple church?’, accessed 21 December 2020, https://www.gotquestions.org/simple-church.html.
  14. Lausanne Movement, ‘Cooperating in World Evangelization: A Handbook on Church/Para-Church Relationships (LOP 24)’, accessed 12 June 2019, https://www.lausanne.org/content/lop/lop-24.
  15. Nota del editor: Ver el artículo de Ben Thomas “¿Cómo podemos alcanzar definitivamente a los no alcanzados?” en el número de marzo 2018 del Análisis Mundial de Lausana https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2018-03-es/como-podemos-alcanzar-definitivamente-a-los-no-alcanzados
  16. Steve Shadrach, ‘Mobilization: The Fourth (and Final?) Era of the Modern Missions Movement’, EMQ 54 (July–September 2018): 11.

Photo credits

Photo by Thomas Kinto on Unsplash

Jojie Wong es originaria de la ciudad de Dávao, en el sur de Filipinas. Actualmente es la Facilitadora Internacional para la Capacitación en Movilización en OMF International y también sirve con el Equipo de Liderazgo de Capacitación y Desarrollo Internacional de OMF. Antes de eso, sirvió como movilizadora y capacitadora de misiones de la iglesia bajo el Consejo Nacional de Filipinas de OMF International. Tiene un MDiv en Estudios Bíblicos de Singapore Bible College, un MA en Misiones Mundiales del Redcliffe College en el Reino Unido y un Doctorado en Ministerio de Singapore Bible College.

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