Los líderes mundiales de iglesia y de misión quieren ver diversidad en nuestros equipos. Pero, en realidad, rara vez vamos más allá de la diversidad para llegar a la igualdad, y menos aún a la mutualidad, en la que las diferencias no solo se toleran sino que se abrazan calurosamente.

En su artículo “Develar la discriminación en las misiones”, Kirst Rievan, dirigente en Asia y el Pacífico de una organización mundial de desarrollo de base religiosa, dio en el clavo al abordar la compleja cuestión de la discriminación involuntaria o el prejuicio inconsciente contra “el personal y los colaboradores de diferentes orígenes étnicos” en organizaciones cristianas. Con referencia a las seis dimensiones culturales desarrolladas por el misionólogo Sherwood Lingenfelter, junto con algunas de las prácticas organizativas relacionadas con cada dimensión cultural, Kirst sugiere formas de eliminar la desigualdad organizacional sistémica. Propone crear una tercera cultura en la que nuestras organizaciones sean “lo suficientemente flexibles como para que, cuando se añadan nuevas personas, sus culturas la enriquezcan aún más”. Y proporciona algunas preguntas penetrantes para la reflexión de todas las organizaciones que deseen lograr este cambio.

Las iglesias pentecostales africanas son conscientes de la naturaleza mundial del cristianismo y saben lo que significa ser multiculturales. Se dan algunos ejemplos en “El pentecostalismo en el cristianismo africano” de Daewon Moon, decano académico de International Leadership University, en Burundi. Debemos reconocer y celebrar “el notable surgimiento de iglesias pentecostales en África en los últimos decenios… que puede entenderse como el esfuerzo acumulado de los movimientos de renovación que tuvieron lugar en África durante el siglo anterior. El papel fundamental de los africanos en estos movimientos dio forma y profundizó la espiritualidad carismática en las diversas denominaciones de las iglesias cristianas de África”, escribe Daewon. Para comprender el pentecostalismo africano, sus tendencias y problemas contemporáneos, se nos recuerda “su carácter experiencial y espontáneo”, lo que hace que sea un reto encajarlo en “la pulcra categoría enmarcada por teólogos occidentales de orientación filosófica”.

La “coronafatiga” es un síntoma con el que muchos podrán identificarse después de casi un año desde el estallido del COVID-19, que ha provocado confinamientos y cuarentenas, ha restringido las interacciones sociales y ha privado a los vulnerables de apoyo social. ¿Cómo podemos ser un canal para “Construir esperanza y resiliencia en la tormenta del COVID-19”? La psicóloga clínica consultora y especialista en trauma Gladys Mwiti aborda con sensibilidad algunos de los efectos psicosociales de la pandemia. Ella cree que a través de “la práctica del autocuidado y el cuidado de otros”, la resiliencia espiritual, física y mental será mejorada. El autocuidado incluye el cuidado del personal y de los miembros de nuestras organizaciones: iglesias, agencias de misión y organizaciones benéficas. El cuidado de otros implica “crear comunidades de cuidado” y expresar “un mensaje de esperanza a la nación”. Concluye destacando el papel crucial de la iglesia en estos tiempos.

Claramente, “la reciente pandemia de coronavirus ha ejemplificado el creciente papel de la iglesia en la sociedad”, escribe Ted Lankester, presidente y médico clínico principal de la organización internacional de apoyo humanitario Thrive Worldwide. En “Fe, salud y amor colaborativo”, plantea algunas de las principales preguntas que debemos hacer seriamente: ¿Qué impacto a largo plazo tendrá el COVID-19 en la salud y el desarrollo mundial? ¿Cuáles son algunas posibles soluciones? ¿Cómo puede la iglesia desempeñar el papel más útil en este momento? ¿Cómo pueden los profesionales de la salud participar y colaborar de la manera más eficaz a nivel local, nacional e internacional? En resumen, Ted enfatiza, “el liderazgo amable, el ejemplo comunitario y la compasión creativa son los mismos atributos que Jesús nos enseñó, y que todos necesitamos en un momento como éste”. Él cree en “la esperanza redentora de que Dios traerá bendiciones inesperadas”.

Es enero de 2021. Que nosotros, el cuerpo mundial de Cristo, llevemos las bendiciones de Año Nuevo a nuestro mundo convirtiéndonos en comunidades de abrazo en lugar de exclusión, en momentos en que estamos profundamente unidos en tiempos de dolor, algo que nunca podríamos lograr en tiempos de alegría y abundancia.

El Análisis Mundial de Lausana también está disponible en inglés, portugués y francés. Por favor, envíe cualquier pregunta y comentario sobre este número a [email protected] El próximo número se publicará en marzo de 2021.

Loun Ling Lee es la editora del Análisis Mundial de Lausana. Sus funciones anteriores incluyen la de disertante en Misión en Redcliffe College, Reino Unido, directora de formación de AsiaCMS, con sede en Malasia, directora ejecutiva de MSI Professional Services (Malasia), movilizadora de misiones con OMF (Singapur) y pastora de Grace Singapore Chinese Church.